De la noche bohemia al brunch del domingo: cómo cambió la vida en Las Cañitas

Báez y los bares que pusieron el barrio en el mapa

Hay una versión de Las Cañitas que hoy casi no existe pero que todavía vive en la memoria de quienes la vivieron: la de los bares Las Cañitas de los años noventa. En esa época, la calle Báez era sinónimo de salida nocturna, de música en vivo, de mesas en la vereda hasta la madrugada. Era un circuito de bares, cervecerías y restoranes informales que convocaba a una generación joven que buscaba algo diferente al centro.

Los bares Las Cañitas de esa época tenían algo que escaseaba en otros barrios porteños: cierta mezcla social que los hacía interesantes. Periodistas, publicistas, artistas y vecinos de toda la vida compartían las mismas mesas. Era bohemia sin postureo, fiesta sin exceso.

El cambio de siglo y el giro familiar

La crisis del 2001 golpeó duro a la economía de los bares y la noche en general. Pero incluso cuando la actividad se recuperó, Las Cañitas no volvió del todo a ser lo que había sido. El barrio empezó a mutar hacia algo diferente: más familiar, más diurno, más orientado a la gastronomía que a la vida nocturna.

Los bares nocturnos fueron cediendo espacio a restaurantes con carta más elaborada, a cafeterías de especialidad, a brunchs de domingo que hoy congregan familias con carritos y perros donde antes había grupos de amigos en plan de noche larga. La vereda de Báez sigue llena, pero el horario cambió.

¿Pérdida o evolución?

Depende desde dónde se mire. Para quienes vivieron la época dorada de los bares Las Cañitas, hay algo de nostalgia en ver esos locales transformados en coffee shops de madera clara y tostadas artesanales. Para los nuevos vecinos y visitantes, el barrio de hoy es más accesible, más prolijo, más fácil de recorrer en familia.

Lo que sí perdió el barrio es ese carácter de descubrimiento que tenía cuando no todo el mundo sabía dónde quedaba. Hoy Las Cañitas aparece en las listas de “dónde comer en Palermo” de todas las plataformas. La visibilidad tiene ese precio: cierta uniformización del gusto, cierta presión hacia lo instagrameable por encima de lo auténtico.

Y sin embargo, si caminás el barrio con atención, todavía encontrás huellas de lo que fue. Algún bar que sobrevivió sin reinventarse demasiado, algún local que mantiene esa informalidad cálida que hacía especial a Las Cañitas. Están en nuestra sección de bares y gastronomía, y vale la pena encontrarlos antes de que también ellos cedan su lugar al próximo café de especialidad.

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Pintor profesional especializado en pintura de interiores y exteriores, reparación de paredes, enduido y terminaciones. Trabajos para departamentos, casas y

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